LOS NIÑOS SOMALÍES

Son niños que no piden, pues no esperan
de nadie compasión ni entendimiento,
aunque muestren su mucho sufrimiento
por las muchas penurias que aceleran

su llegada al lugar, pues proliferan
sin tino y empujadas por un viento
fatal. Sólo les queda el dulce aliento
de unas madres que darles más quisieran.

El alma de tristeza se me parte
y a mis ojos las lágrimas acuden,
al tiempo que hacia el cielo me dirijo

pidiéndole al Señor que pronto aparte
la miseria y que en todo les ayuden,
cambiando la amargura en regocijo.

Acerca de cristinovidal

Jubilado, toledano y residente en Madrid. Escribo poesía por entretenimiento.
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