A LA DOLOROSA

Tienes el rostro, Virgen Santa y Pura,
llorando a mares por morir Tu Hijo
en esa Cruz que lo dejó transfijo,
causa de Tu dolor y tu amargura.

Esa tristeza sin tener mesura
la llevas para siempre en Tu entresijo,
al darla, como madre, el acobijo
que corresponde a Tu sin par ternura.

Sufriste y sufres por la muerte aquélla
y seguirás sufriendo de por vida,
porque una pena así jamás se olvida,
al ser inmensa tan terrible huella.

Si pudiese Tus lágrimas secar,
lo haría ahora mismo y sin dudar.

Anuncios

Acerca de cristinovidal

Jubilado, toledano y residente en Madrid. Escribo poesía por entretenimiento.
Esta entrada fue publicada en POESIA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s