UNA MAÑANA DE VERANO

Me tiro de la cama muy temprano
cuando la noche al alba se retira
y por oriente se aparece y mira
tímidamente el sol, que ya está a mano.

Se escucha ese sonido no lejano
en el quiquiriquí que un gallo estira
muy orgulloso y la veleta gira
con el viento que viene del solano.

Preparo un desayuno generoso
y una vez lo termino, a la terraza
a leer y escribir; piscina luego

para evitar ponerme sudoroso,
porque el calor supone una amenaza
grande después, al convertirse en fuego.

A un vermut doy trasiego
antes de la comida y luego de ésta,
me retiro a dormir mi breve siesta.

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Acerca de cristinovidal

Jubilado, toledano y residente en Madrid. Escribo poesía por entretenimiento.
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