EL POETA Y LA MUSA

Déjame que te mime y que te quiera,
que camine contigo en compañía,
que en sueños, solo en sueños, seas mía,
porque otra cosa fuese una quimera.

Cuando miro y te veo, se aligera
mi pulso, que retoza de alegría
y da paso a una hermosa fantasía
que a mi cabeza del pesar libera.

Cuando vienes y dejas tu dulzura,
con inmenso placer me las apaño
para hacer que se quede aquí conmigo,

y agrego que te quedes bien segura
de que la guardaré como oro en paño
y así estará con su mejor amigo.

Acerca de cristinovidal

Jubilado, toledano y residente en Madrid. Escribo poesía por entretenimiento.
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