EL ECO

Era un pobre poeta, un triste enamorado
que sufría en exceso, porque nunca escuchaba
las palabras “te quiero”, que con ansia esperaba,
porque a nadie tenía que le hubiera brindado

un amor en su vida. Cuánto hubiera gozado
al escuchar la frase que mil veces rimaba
en sentidos poemas que tan bien verseaba,
simulando el deseo de esperar ser amado.

Se llenó de amargura, siendo más cada día,
y no pudo aguantar y aunque fuese embeleco,
abrió su corazón y hasta un monte ascendía

y juntando las manos, produciéndose un hueco,
con voz fuerte gritaba, y un “te quiero” decía,
para así recibir el “te quiero” del eco.

Acerca de cristinovidal

Jubilado, toledano y residente en Madrid. Escribo poesía por entretenimiento.
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